Crónica del mar


RABEN EN ACCIÓN

El lunes 29 de febrero se recibió  un reporte en la oficina de CONANP de una supuesta ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) enmallada, que había sido vista por Isla El Piojo. Tan pronto como informaron el equipo de la Red de Asistencia a Ballenas Enmalladas (RABEN), integrado por personal de las tres áreas que administra la CONANP en Bahía de los Ángeles, implementó el Protocolo de atención  a varamientos marinos.

A las 11:30 am inició la aventura para rescatar al cetáceo. La tripulación compuesta por: Hugo Moreno, Rito Vale, Esai Camacho, Rosalía Ávalos y Marisol López, llegó al lugar señalado, pero recibieron una gran sorpresa al encontrar en esa zona varias ballenas de aleta (Balaenoptera physalus),tras varios minutos de búsqueda, de pronto salió a respirar frente a la embarcación una ballena jorobada y al sumergirse se pudo ver en la cola una malla tipo chinchorro. Enseguida pusieron en marcha las maniobras RABEN; las cuales consisten en lanzar un grampín en la zona donde se va a cortar la malla  y colocar una boya, con la finalidad de poder localizar con facilidad al cetáceo y provocar peso en la aleta caudal y así evitar que la sumerja para cortar la malla. Cuando Rito acomodó la embarcación frente a la ballena, nuestro compañero Hugo Moreno se colocó en la proa de la embarcación para lanzar el grampín, en el primer tiro logró engancharlo en la  red que estaba en la aleta caudal de la ballena, por un rato se festejó la gran hazaña… sin saber lo que les deparaba. Por más de una hora estuvieron persiguiendo a la ballena intentado acercarse para comenzar a cortar la red, al ver que con una boya era difícil realizar la maniobra, se le enganchó otra, con la esperanza de hacer que permaneciera por más tiempo en  la superficie. Perdieron por completo la noción del tiempo; agotados, asoleados y con hambre, continuaron siguiendo a la ballena entre Isla La Ventana y Calavera. En un momento la ballena cedió y comenzaron a intervenir cortando la red, pero se llevaron una gran decepción e impotencia al ver que no cortaban las cuchillas, ya que se trataba de una red muy gruesa. Cada vez más cerca del canal de ballenas optaron por cortar los cabos con navajas de mano y así liberar peso a la ballena, en la cola se podían ver heridas provocadas por la malla. El sol ya se estaba ocultando y se encontraban en la parte norte de coronadito, agotados y con un tripulante herido, pusieron el último empeño hasta lograr cortar todos los cabos y parte de la red, misma que con los movimientos naturales de la ballena, lograría caerse por completo. El regreso a la bahía fue a las 17:50 hrs, felices de haber podido realizar el primer desenmalle de ballena, sin duda fue una de las mejores experiencias para todos.

 IMG_2730

IMG_2829

IMGP0035

Fotos: Marisol López


Por: Isamo Suzuki

Pescador de Bahía de los Ángeles desde hace 15 años

Salimos a pescar mi papá y yo un 16 de noviembre del 2014 como a las 04:30 am porque sabíamos que iba a caer viento fuerte pero teníamos que levantar nada más dos secciones de redes, alcanzábamos a ir y venir; una estaba por  el lado del Cardón y otra por Coronado. Cuando levantamos la primera nos fuimos rumbo al lado norte de Coronado para recoger la última, ahí se veía el viento fuerte, como una barda negra, y, mi papá me dijo cuando terminamos  -vámonos  ahora a Punta Arena para ganarle al viento– Al momento de intentar bajar el motor no arrancó, le moví a los cables de la batería y nada, le quité la capota al motor y busqué los fusibles pero no los encontré, me comenzó a entrar desesperación así que busqué el switch que tiene por el maneral para conectarla directo y bajar el motor pero no respondió.

Nos comenzó a caer el viento pero como de un huracán, fue entonces que le dije a mi apa—sabe qué, nos va tocar aventarnos al agua-  Aún estábamos muy retirados de la orilla,  pero teníamos dos opciones: Dejarnos llevar por la corriente hacia el Canal de Ballenas o nadar hacía las piedras, las dos eran riesgosas, entonces lanzamos un ancla con chicote de unas 30 brazas al mar pero no llegaba hasta el fondo, eso nos ayudaría a que la panga no se moviera como loca. Cuando decidí que me iba aventar, me quité el pantalón y la sudadera, las olas eran enormes y yo soy muy miedoso, de hecho casi ni me meto a la playa, total que metí en una bolsa la ropa y papeles de la panga y la aventé a la orilla, cuando me asome al mar se veía negro y me daba miedo que un tiburón me jalara, me persigne y dije -“chingue su”, a lo que vas– Antes había amarrado un chicote a la panga  para atarlo a una piedra en la orilla.

Me aventé al agua con todo y botas y pensé –La primera ola me va sacar a la orilla– Pero pasó una, dos y en la tercera ola me entró mucho miedo pero después de nadar un rato bajé un pie y sentí el fondo. Ya en la orilla me tuve que quitar la ropa para exprimirla, hacía un frío tremendo pues uno está acostumbrado al calor de verano, pero ya era invierno, el agua se sentía como congelada.

Cuando mi papá se iba aventar pensé –No va a llegar, si yo no podía, no iba a llegar él– Se lanzó y la ola lo estaba regresando, entonces me gritó pidiendo ayuda, pues él ya no estaba nadando para enfrente, se iba para atrás, entonces tiré del chicote de la panga y se vino hasta que le cayó y pudo llegar conmigo. En ese momento lloré machín, porque en un segundo pensé que íbamos a falsear, además a mí no me preocupaba que nos fuéramos a morir de hambre o sed, me preocupaba mi familia, que no sabían para donde habíamos salido o si nos había pasado algo grave.

Tuvimos que caminar hasta donde ponen las gaviotas para poder ver mejor, ya eran como las 9 o 10 de la mañana y estaba el frío fuerte que tuvimos que juntar matas y prender lumbre, yo me quedé viendo por donde está el campo del Rafa porque dije –Ahí va a llegar un carro, porque el camino llega hasta esa parte, es lo más seguro que nos vengan a buscar en carro – En una de esas estábamos viendo para la gringa, ya eran como las 4 de la tarde cuando miramos que venía un carro entre la grava, vi que brilló algo como cuando se abre una puerta y brilla el espejo, me quité la sudadera y subí lo más que pude de Coronado haciendo señas. Resulta que los del carro eran mi hermano y un amigo, dicen que no se veía nada, pura bruma y con unos miralejos intentaban buscarnos, cuando estaban a punto de irse pasaron la vista por Coronado de nuevo y vieron a una persona moverse, fue cuando arrancó rápido al pueblo y avisó que sólo había visto a una persona y no sabía quien de los dos era. Mi tío chumba ya estaba por salir con Javi y otros amigos que venían de vacaciones, sin saber por dónde buscarnos, porque nadie sabía  para donde habíamos salido, lo bueno que mi hermano los alcanzó y les dijo que estábamos en Coronado.

Le calculamos un tiempo, por si nos habían visto, no despegábamos la vista de Punta la Gringa y para el campo de Rafa, cuando de repente vimos un bultito en una ola, pero se perdía y dijo mi papá – Es una panga porque viene para acá, en ese momento se me aflojó todo porque me di cuenta que sí nos habían visto. En tres minutos apareció por Coronado la lancha y mi papá se fue corriendo hacia ella, vimos que era mi tío chumba, nos dijo que en el pueblo estaban preocupados, me preguntó por la panga y le comenté que ya la dejáramos que sólo quería tocar tierra  pero la fuimos a buscar y estaba quebrada, entre todos la jalamos lo más arriba que se pudo y amarramos el motor para volver por ella después.

Al llegar a casa era una lloradera con mi familia, todos nos esperaban, habían carros por todas partes, fue cuando agarramos la onda de que si había sido peligroso y agradecimos a mi tío porque que nos salvó, porque en esas condiciones nadie se iba animar a salir, la libramos pero no fue nada fácil.

IMG_3214